El Château Boisseron lleva las marcas del tiempo y de las diferentes pruebas que ha atravesado. De hecho, los estragos del tiempo se han visto exacerbados por actos de saqueo, vandalismo e incluso por un incendio que devastó una parte del segundo piso.
Los orígenes del castillo se remontan a una época antigua, con algunas partes que datan incluso del emperador Tiberio. A lo largo de los años, este lugar emblemático ha experimentado diversas transformaciones, pasando sucesivamente de ser una residencia para deportistas de alto nivel a un centro de vacaciones. Sin embargo, a pesar de su rico pasado, el castillo fue abandonado en 2004, dando paso a la naturaleza y al olvido.

Ubicado en el corazón de un parque de cinco hectáreas, salpicado de árboles centenarios y notables, el Château Boisseron emana un aura misteriosa y cautivadora. A pesar de los daños sufridos y su estado de abandono, sigue siendo un testimonio vivo de la historia y el patrimonio arquitectónico de la región.




