La historia de la clínica del Diablo es a la vez cautivadora y angustiante. Antiguamente un hotel de lujo donde se reunían los hombres y mujeres más influyentes de Europa, este lugar de nombre siniestro ahora está reducido a ruinas. Su construcción data de finales del siglo XIX, cerca de la frontera entre Francia y el Imperio Germánico.

Sacudido entre las dos potencias en guerra durante la Primera Guerra Mundial, el suntuoso edificio, objetivo de bombardeos incesantes, cayó en ruinas. Resurgió de sus cenizas en 1926, ya no como un hotel de lujo, sino como un refugio para tuberculosos. En esa época, el aire puro y el sol se consideraban remedios primordiales contra la tuberculosis.
A pesar de los estragos de la Segunda Guerra Mundial, la clínica continuó recibiendo pacientes durante décadas. A principios de la década de 2010, se transformó en un centro médico antes de ser finalmente abandonada. Desde entonces, el edificio sufre lentamente el paso del tiempo, así como los saqueos y destrucciones perpetrados por sus visitantes clandestinos.




